Detalles Del Libro:

    Editorial: Crisis

    Encuadernación: Tapa Blanda

    Sinopsis:

    Mascaró se me apareció hace cosa de tres años. Yo estaba vació y triste, después de haber publicado "En vida", y como ocurre siempre, pero en este caso muy especialmente, pensé entonces que no volvería a escribir una sola linea en todo el resto de mi vida. No me sorprende ahora haberme equivocado, a tal punto que en esos tres años escribí dos libros, aparte de otras cosas, porque eso me ocurre generalmente. Salvo los premios no acierto por lo común en nada. Bueno, yo estaba vacío y triste cuando un buen día escuché de un auténtico vagabundo la increíble historia del Principe Patagón. Me gusta escuchar a la gente. Creo que eso me salvó. Pegué un salto en el aire. Ahí tenía mi próxima novela. Tan clara la tenía que me abalancé sobre un papel y escribí de un saque el plan. Fue la primera vez que tuve un plan del principio al fin. Sirven tanto como un plan económico o el pronóstico del tiempo. Fue tan sólo un punto de partida, una especie de compromiso. Mascaró tenía que madurar dentro de mí. Eso me llevó su tiempo. Nunca me apresuro en esos casos. Sucede que llega un momento que la historia empuja tanto dentro de uno que sale afuera por sí sola. Así fue. Mascaró me hacía señas desde un costado de mi vida llamándome a su loco camino. Pues bien, tanto empujó que otro buen día, para cortar amarras, salté de golpe al camino, me marché inclusive de mi casa, abandoné todo y ahí empezó mi vida con Mascaró, es decir, empezó la novela, que para mi es siempre un auténtico "modus vivendi". Resumirla en un par de lineas no tiene sentido. Podría intentar una especie de comentario conceptual que, en definitiva, puede aplicarse tanto a Mascaró como a la Imitación de Cristo o a un libro de Napoleón Primero. Eso le corresponde, en todo caso, a los críticos. Contar la historia sin encarnadura serla falsificarla. Y contar la historia tal cual aconteció sería narrar la novela de nuevo. Porque aquel plancito creció y creció como un árbol y así entraron en esa historia desde mis más sencillos amigos como Tony Bekc o el capitán Alfonso Dominguez, alias "Cojones", hasta esta tierra de lucha y esperanza que se llama América.

    Mascaró - El Cazador Americano - Haroldo Conti - Usado - Crisis

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    Editorial: Crisis

    Encuadernación: Tapa Blanda

    Sinopsis:

    Mascaró se me apareció hace cosa de tres años. Yo estaba vació y triste, después de haber publicado "En vida", y como ocurre siempre, pero en este caso muy especialmente, pensé entonces que no volvería a escribir una sola linea en todo el resto de mi vida. No me sorprende ahora haberme equivocado, a tal punto que en esos tres años escribí dos libros, aparte de otras cosas, porque eso me ocurre generalmente. Salvo los premios no acierto por lo común en nada. Bueno, yo estaba vacío y triste cuando un buen día escuché de un auténtico vagabundo la increíble historia del Principe Patagón. Me gusta escuchar a la gente. Creo que eso me salvó. Pegué un salto en el aire. Ahí tenía mi próxima novela. Tan clara la tenía que me abalancé sobre un papel y escribí de un saque el plan. Fue la primera vez que tuve un plan del principio al fin. Sirven tanto como un plan económico o el pronóstico del tiempo. Fue tan sólo un punto de partida, una especie de compromiso. Mascaró tenía que madurar dentro de mí. Eso me llevó su tiempo. Nunca me apresuro en esos casos. Sucede que llega un momento que la historia empuja tanto dentro de uno que sale afuera por sí sola. Así fue. Mascaró me hacía señas desde un costado de mi vida llamándome a su loco camino. Pues bien, tanto empujó que otro buen día, para cortar amarras, salté de golpe al camino, me marché inclusive de mi casa, abandoné todo y ahí empezó mi vida con Mascaró, es decir, empezó la novela, que para mi es siempre un auténtico "modus vivendi". Resumirla en un par de lineas no tiene sentido. Podría intentar una especie de comentario conceptual que, en definitiva, puede aplicarse tanto a Mascaró como a la Imitación de Cristo o a un libro de Napoleón Primero. Eso le corresponde, en todo caso, a los críticos. Contar la historia sin encarnadura serla falsificarla. Y contar la historia tal cual aconteció sería narrar la novela de nuevo. Porque aquel plancito creció y creció como un árbol y así entraron en esa historia desde mis más sencillos amigos como Tony Bekc o el capitán Alfonso Dominguez, alias "Cojones", hasta esta tierra de lucha y esperanza que se llama América.

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